miércoles, 2 de diciembre de 2015

La ausencia de forma

Existe un vacío subyacente a las palabras, subyacente incluso a las ideas que forman las palabras. Es el vacío sustentado en la mente del todo. De donde emana cada uno de los conceptos que, como ladrillos, vamos apilando mientras construimos nuestro propio pensamiento. Cada ladrillo, cada concepto, cada palabra traza una forma determinada desde su inmediato predecesor y la ubicación de la siguiente será mas evidente cuantas mas piedras hayas colocado previamente, desdibujando lentamente nuestro "libre albedrío". Existe un vacío subyacente que termina cuando decidimos decidir y activamos el motor de la voluntad que, cuanta mas velocidad adquiera, mas difícil será modificar su dirección. Todos nuestros problemas empiezan cuando decidimos decidir, en ese punto de inflexión en que el sentido se torna consciencia y pierde el carácter de vacío subyacente. Todos nuestros problemas y todas nuestras virtudes, si es que construir algo alguna vez fue una virtud. La mejor construcción siempre es un horizonte, que alberga una magnitud infinita.

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