lunes, 5 de junio de 2017

Satan: Saturno

Hablando con un amigo el otro día, sacó a la luz su aversión a la violencia, que justificaba como fuente de todo mal y sufrimiento. Yo sabía que algo me chirriaba ahí y dándole más de una vuelta llegué a esta conclusión:

violencia
nombre femenino
  1. 1.
    Uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo.

    "la trató con violencia; en esta película hay escenas de mucha violencia"
  2. 2.
    Cualidad de violento.

    "la violencia de una explosión; la violencia de las olas; la violencia de una crisis nerviosa; la violencia de un sentimiento; la vegetación actúa de soporte impidiendo que la lluvia llegue con violencia al suelo"


En este sentido podemos definir la "violencia" como una manifestación abrupta de voluntad que rompe con una estabilidad o simetría previa y por ende la desestabiliza convirtiéndola en algo diferente. De este modo, funciona de la misma forma que el "acontecimiento" pero ampliándose en toda su extensión real, simbólica y mental hasta remitirnos a una función arquetípica básica: el fuego, el aleph, lucifer, el principio de la voluntad, el adversario de "lo anterior", Satán. Es decir: uno de los 3 principios básicos de la trinidad, el misterio primordial de toda manifestación.

Si partimos de la unidad como un núcleo estable, esa estabilidad es intrínsecamente no manifestable, ya que si todo es uno no hay un campo en donde moverse, no hay posibilidad de cotejo ni de libre acción, es decir, en si misma no hay manifestación posible. Éste, que es el estado que se atribuye al estado previo al big bang, donde no existía el tiempo ya que atendiendo a una definición científica,éste es "una ruptura de simetría". Esto es la ruptura del orden anterior o "una manifestación abrupta de voluntad que rompe con una estabilidad o simetría previa y por ende la desestabiliza convirtiéndola en algo diferente". Es decir, para que después de 1 haya 2, tiene que haber pasado algo y ese algo es el tiempo (la ruptura de simetría, la voluntad), por lo tanto de uno no pasamos a 2 pasamos a 3 ya que 2 es la contingencia manifestada de 3. Es decir 1 queriendo ser 2 no pudo ser otra cosa más que 3. Esto es: El padre queriendo ser hijo tuvo que ser espíritu santo. O, esto es: Isis destruida por Apophis redimida por Osiris resucitado, la fecundación post mortem. O esto es en la idiosincrasia Nietzscheana: el camello que quiere ser niño tiene que ser león, el destructor de la estabilidad pasiva primera, la violencia.

Ex Deo Nascimur,
In Christo Morimur,
Per Spiritum Sanctum Reviviscimus
cristo, el adversario resucitado


Así pues tenemos que el tiempo no es mas que una constante ruptura violenta de una simetría anterior y pensando esto no puedo evitar pensar en el cuadro de goya:


Saturno devorando a su hijo, Cronos, el tiempo, Satán. 
Atendiendo a esto podría ser un cínico de corte cristiano y asumir que toda manifestación es dolor y que el sufrimiento va inexorablemente ligado a la experiencia humana y así limpiar mi responsabilidad para con todos mis actos. Pero ésta me parece la postura más cobarde de todas y una manera muy fácil de utilizar el concepto "culpa", y no licuarlo con su consecución trinitaria que sería "responsabilidad", tal y como predica el cristianismo observando solo a la inmanencia inmaifestada de Dios, disociando así una suerte de "creador" desvinculado de su obra y por lo tanto no aceptando el caos manifiesto del tiempo como ruptura de simetría y padre/parte de la creación. Cayendo así en el error de todo fascismo: establecer un orden ciego a las alteridades contingentes y manifestadas, una falsa estabilidad que genera dolor y sufrimiento por la falta de aceptación de la realidad del caos. El orden solo puede ser la absoluta totalidad del caos y nada más.


Aquí llegamos donde lo de arriba se toca con lo de abajo y podemos atender a la fisionomía de la emoción y el sufrimiento. Al constante evitar el tiempo y el cambio en nuestras mentes acostumbradas a considerarse una unidad inmanente y atemporal con un total simbólico inquebrantable que va reestructurandose por si solo bajo la capa de consciencia (ya que ésta ultima no estaría dispuesta a admitirse no-omnipotente para consigo misma). Generando así unos comportamientos evitativos que llevan al enquistamiento de nuestros propios traumas transformándolos así en una muleta que podría ser de por vida con su correspondiente sufrimiento permanente. Por donde yo lo veo, aquí la violencia no se encuentra en ningún sitio, si no más bien su ausencia. Y en este sentido, su aparición tendría una función catártica y mágica. Como bien puede verse en todo ser humano eminentemente violento de puertas afuera que, por compensación de la pasividad emocional o como prefiero llamarlo "conservadurismo emocional", necesita catalizar todo ese sufrimiento hacia el exterior de si mismo de una manera desordenada y por lo tanto despótica.

Un manto acuático que se extiende hasta nuestros cimientos culturales que demonizan el fuego, el cambio, en una suerte de platonismo moralista disociado totalmente de la realidad mundana. Evitándonos aceptar el cumplimiento inevitable del ciclo constante de la trinidad. Del azufre conducido al mercurio y catalizado a la sal. un ciclio que en manifestación es uno y el único posible por definición: El Aum


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