El problema de la transversalidad de la verdad es que cualquier intento de conquistarla hace caer los muros, como cae cada palabra, en los que se acaba delimitando el marco que perfila la mentira.
Se generan así todos los campos del conocimiento: desde la política a las matemáticas,
desde la filosofía hasta la mística.
Delineando las dualidades latentes y manifiestas de cada una de sus oposiciones más fundamentales.
Esto no quiere decir que esa verdad no exista. si no que es incognoscible por definición y su punto fuga siempre hacia el infinito de una totalidad que escapa de si misma.
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