lunes, 25 de diciembre de 2017

Respuesta para aclarar lagunas

Buenas XX,

Ya he encontrado el espacio para responderte con tranquilidad.
Antes de desplegar mi respuesta quiero recalcar que he ido a psicólogos y psiquiatras y más allá de depresión y déficit de atención no han encontrado nada. Todo lo que cuento es totalmente coherente dentro del marco de la masonería, que tampoco quiero desmenuzar del todo porque sería como contarte el final del sexto sentido. De hecho en la masonería ya se juega con ese concepto de locura, ya que, como decía Lacan (del que aduciré algunas citas en este mail), la locura no es mas que un total simbólico subconsciente incompleto o mal articulado que, por lo tanto, influye en la percepción que el individuo tiene del mundo.


"Este término no data de ayer, ni siquiera del nacimiento de la psiquiatría. Sin entregarme aquí a un despliegue demasiado fácil de erudición, solamente les recordaré que la referencia a la locura forma parte desde siempre del lenguaje de la sabiduría, o del que se pretende tal. Al respecto, el famoso Elogio de la locura conserva todo su valor, por identificarla al comportamiento humano normal, si bien esta última expresión no se usaba en esa época. Lo que entonces se decía en el lenguaje de los filósofos, de filósofo a filósofo, terminó con el tiempo por ser tomado en serio, al pie de la letra: vuelco que se produce con Pascal, quien formula, con todo el acento de lo grave y lo meditado, que hay sin duda una locura necesaria y que sería una locura de otro estilo no tener la locura de todos" (ibídem, 29)3. Es decir que esta referencia sitúa, en el mismo Seminario 3 de Lacan, una locura que no es la psicosis, una locura esencial al ser humano. La locura de todos es la locura propia del ser hablante.


Por lo tanto, mientras no te encaje el total simbólico de la masonería, para la masonería (y en todos los aspectos en general, mientras intentas encajar el mecanismo) , hablarás y actuarás como un loco así que puede que muchas de las cosas que te diga te suenen a locura. Esto tiene todo el sentido del mundo como sistema pero se vacía cuando ésta "locura" es utilizada como punto de apoyo sobre el que elevarse y adquirir poder sobre el otro. Es una práctica muy común en la masonería y que demuestra una falta total de entendimiento sobre proceso por el que se ha pasado. Un proceso que, en su faceta más positiva (por eso la masonería sigue pareciéndome estupenda como concepto y ya no puedo desligarme de ella por más que quiera) te enseña a abrir los límites de la percepción, ser más consciente de todo y no tener miedo a los puntos de fuga que articulan tu realidad simbólica, ya que, solo un loco de verdad (o un fanático, que si que es un psicótico) hace un cierre categorial de su total simbólico convirtiéndolo en un búnker por donde ya no entra ni sale ningún input más.

Con respecto a lo de "mi interpretación ultra-subjetiva que te me lleva a la idea de que a veces al leerme te da la sensación de como si usara el termino -masonería- como término comodín para referirte a otras cosas como podrían ser las amistades sectarias o la competitividad social o cosas de ese estilo." Solo puedo argumentar que obviamente las amistades sectarias y la competitividad social vienen insertas en ese marco pero únicamente las titulo "masónicas" cuando ese sectarismo y esa competitividad se nutren del total simbólico de la masonería para ejercer sus formas de poder. Si releés mi correo anterior, conforme vayas completando el marco masónico, irás viendo que todas las cosas mencionadas tienen su anclaje ahí y que precisamente si me he decidido a alzar la voz de esta manera es porque al final se me han revelado todas esas formas de poder obscenas contra las que no se puede hacer nada bajo la ley del silencio.

En definitiva, si alguien me corta la luz, el agua y me chantajea para volvérmela a conectar, no voy a decir que la masonería me está jodiendo porque esa competitividad social no ancla sobre los cimientos de la masonería.

De hecho todo se deduce de tu siguiente frase que me parece brillante:


"En general, de lo que creo estar más convencido (extrayéndolo a partir de mis experiencias pero reforzado por todo lo que me explicas) es de que muchas veces la mayoría de personas somos agentes inconscientes de reacciones en cadena, reacciones provocadas por grandes fuerzas que se disputan entre ellas y usan a los individuos como material eléctrico de transmisión de sus impulsos intencionados. Y dentro de eso hay distintos grados de consciencia de la condición de agente por parte de los individuos. Estas grandes fuerzas desconozco hasta que punto pueden ser grupos de individuos conscientes de su papel, o directamente arquetipos universales que cobran vida por medio de las acciones de los individuos... me estoy refiriendo a lo que podríamos llamar -deidades-."

De hecho la masonería va exactamente de eso, de crear marcos simbólicos que afecten de forma activa a tu modo de percibir la realidad y por extensión, al de todos los demás. Esos marcos pueden que te hagan comprender la exaltación del amor, que te metan en un túnel de realidad que te haga amar cada segundo de tu vida. Pueden ser una oda a la dominación, que te inserten dentro de la conquista y el poder. O pueden ser un cúmulo de ansiedad derivados de un enfoque que solo atienda a la locura (que no es más que la discórdia o desincronización de sus integrantes). 
Por si solos todos estos marcos simbólicos (Deidades. En este caso Venus, Marte y Eris) no son ni positivos ni negativos, simplemente necesitan compensarse con las inclinaciones de quien los atiende. 
Obviamente si esto se da en grupo, alguien tiene que ser muy capaz de conducir la fuerza de cada uno de los integrantes, sobretodo a los neófitos, que tienden a desincronizarse con facilidad. Ahí entra la figura de un buen maestro de ceremonias.


“Solo la mentalidad antidialéctica de una cultura que, dominada por fines objetivantes, tiende a reducir al ser del yo toda la actividad subjetiva, puede justificar el asombro producido en un Van den Steinen por el boroboro que profiere: "Yo soy una guacamaya". Y todos los sociólogos de la "mentalidad primitiva" se ponen a atarearse alrededor de esta profesión de identidad, que sin embargo no tiene nada más sorprendente para la reflexión que afirmar: "Soy médico" o "Soy ciudadano de la República francesa", y presenta sin duda menos dificultades lógicas que promulgar: "Soy un hombre"”.


Bien, pues olvida todo esto que te he dicho. En la masonería a pie de calle solo se utilizan los conceptos necesarios para identificarse como masón. como si fueran galones o una tarjeta llave encryptada. Un simple método de reconocimiento mutuo que ancla a quien lo utiliza de este modo en los conceptos más antivitalistas posibles. En un habitar un recibidor perpétuo porque, como ya sabes del tarot, el loco no tiene numero pero camina perdido hacia la muerte, que es la entrada, y quedarse en un saturno perpetuo, sin dominarlo, pude ser catastrófico.

Y básicamente así se van desarrollando las iniciaciones,.En una suerte de juego de mesa, como el tabú, donde más que generar espacios simbólicos se usan los conceptos como mercadería y se obliga al candidato a que acepte "eso que és" y punto. Ahí es donde los espacios iniciativos se convierte en purgatorios y los masones empiezan a utilizar el poder que les da su estatus (que no es más que algo más de conocimiento que el candidato) para aprovecharse de esa situación en su favor, justificándolo bajo el prisma de "la angustia del trámite de la muerte como ritual de paso" y el papel teatral que le haya tocado a él en el marco que se establece. Una suerte de novatadas de fraternidad beta-kappa-gamma. 

Me ha venido a la cabeza la mítica escena de los simpson que la resume muy bien:



Por otro lado la definición que ofreces de purgatorio es perfecta, pero el problema es que los artífices ni siquiera son conscientes de ello. Simplemente es ese marco que les permite desmanes que en su día a día no les son permitidos (con todas las connotaciones que aduces pero de las que ni siquiera tienen noción).




A todo esto, he escrito esto escuchando el Violator de Depeche Mode, que hacía años que no lo escuchaba y creo que ha sido el mejor catalizador posible (por favor corramos un tupido velo sobre las licencias artísticas que se ha concedido el videomaker):






Con esto me despido, un fuerte abrazo.
Adex


"Un loco que imagina ser un príncipe no difiere del príncipe que lo es de hecho sino porque aquel es un príncipe negativo, mientras que este es un loco negativo. Considerados sin su signo, son semejantes"
Aforismo de Lichtenberg citado por Lacan en 1953

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