Al parecer, la noción de genero fue acuñada, inicialmente, por el aparato médico Johns Hopkins a mediados del siglo XX para referirse a la identificación de bebés intersexuales. Esto es, bebés que no se ceñían estrictamente a la clasificación binaria de sexo. El descubrimiento de diferentes condiciones sexuales genéticas, en función de graduaciones hormonales y cromosómicas, desmonta la concepción de feminidad y masculinidad definida hasta entonces.
A partir de ese momento, los movimientos feministas, LGTB y lo que luego se llamaría movimiento Queer, empezaron a usar la palabra género como sinónimo de "identidad sexual". Así pues, para ellos (y para gran parte de la comunidad científica que parece apoyar ésta teoría) el sexo físico no tiene por que coincidir con el género (identidad sexual).
Más allá de todo el componente genético-científico, se revela, entonces, una problemática de estructuras de poder que buscaba patologizar comportamientos no normativos que se hizo fuerte a mediados del s. XIX (entre los 30 y los 60) a través de la aparición de términos como "deficiencia" o "discapacidad"que refieren a problemáticas cronicas que no pueden curarse porque no responden estrictamente a ninguna enfermedad.
Toda esta retórica de apariencia científica pero anclada aún en criterios teológicos sirvió para esta patologización de conductas no normativas. De hecho, el mismo termino "feminista" fue acuñado por un doctor para definir la tendencia a la "afeminación" de los infectados con sífilis.
Las corrientes más constructivistas del feminismo, LGTB y Queer, afirman que el género es performativo, es decir, que se construye en base al comportamiento del individuo y que no tiene relación alguna con el sexo genético. Defienden así una disolución de los roles normativos de género, Tanto de hombres como de mujeres, para establecer una sociedad menos intervenida por las coacciones de comportamiento que generan estos roles en calidad de "aparatos de verificación" (término Foucaultiano) que criminalizan (o incluso patologizan) a los individuos con conductas no normativas o, en ultima instancia, no regidos por el comportamiento que cabe esperar de ellos en relación a su sexo. Este marco de comportamiento normativo es lo que han convenido en llamar "heteropatriarcado".
En ultima instancia, toda la problemática remite a las formas de ejercer poder y al intento de "liberalización"de la conducta contra las normas estandarizadas de conducta que nos influyen a todos.
Dicho esto, en mi opinión, "género", es un término confuso absolutamente metafísico y absolutamente prescindible. Y estoy de acuerdo con Judith Butler cuando dice que hemos de acabar con el género.
Es una palabra que solo sirve como palanca política.
Dicho esto, en mi opinión, "género", es un término confuso absolutamente metafísico y absolutamente prescindible. Y estoy de acuerdo con Judith Butler cuando dice que hemos de acabar con el género.
Es una palabra que solo sirve como palanca política.
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