lunes, 22 de febrero de 2016

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Hay una dualidad inmanente tras cada plano de desarrollo. En la infancia se nos presenta en forma de dependencia tras la separación de la unidad al nacer- placer-dolor, para convertirse después en aceptación-rechazo, en bien-mal, en izquierda-derecha, en moral-inmoral, conocer-desconocer, ser-no ser, orden-caos. Cada nuevo plano de evolución deja patente la falacia de la dualidad anterior y te lleva a las puertas de la falacia siguiente. ¿Se supone que al final hay un retorno a la unidad o rige el principio de entropía? ¿Hay infinitas dualidades que son una falacia tras otra en forma de broma cósmica de mal gusto o tenemos que aprender a tener mejor sentido del humor?

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