-La identificación
Al entrar en contacto con cualquier ente sentimos una sensación X abstracta y difícil de identificar. La clave está en identificar esas emociones o sensaciones X que pueden ser de una variedad infinita.
Imaginemos un circulo cromático en el que cada color es un sentimiento identificable verbal y racionalmente. Asociemos en este ejemplo de simplificación emociones-estado puras a colores puros como por ejemplo "rojo-amor""azul-confort" etc. En una experiencia directa con cualquier ente nos encontraremos con que es muy improbable encontrar una de esas palabras asociadas a cada uno de esos colores porque probablemente el color de nuestra sensación será, en la mayoría de las ocasiones, un color indefinido que puede cabalgar entre muchos colores a la vez. El punto mas importante es saber identificar y reconocer el color, que probablemente carezca de concepto verbal de entre todos los que alberga cualquier diccionario e incluso puede carecer de concepto existente.
El lenguaje es posterior a la emoción ya que es una herramienta que utilizamos con el fin de comunicar nuestro universo cromático con otros o con nosotros mismos. Existen infinidad de herramientas que cumplen la misma función, como el lenguaje de signos, los símbolos, la música o cualquier disciplina artística. Pero nunca debemos confundir el significando y el significante, la herramienta y la información o de lo contrario caeríamos en el prejuicio. Como diría korzybski "el mapa no es el territorio".
No hay que tener miedo a entender lo que te rodea sin tener que catalogarlo
-El prejuicio
Un prejuicio es un juicio previo a la experiencia. Es decir, ignorar el paso de identificación para emitir un juicio automático en base a conceptos aprendidos previamente.
Ejemplo:
P1:"ese hombre lleva rastas."
P2: "Las rastas suelen ser un símbolo de una determinada ideología político-social"
C:"este tio es un hippie"
Este planteamiento puede parecer muy básico pero no es diferente al que ejecuta la mayoría al contactar con cualquier ente (persona, animal o cosa) y que nos lleva indefectiblemente al error al intentar evadir el caos de la incertidumbre con la ficción de que toda situación nueva es reclasificable en base a conceptos previamente aprendidos.
Hay una actitud opuesta a esta que nos lleva a un estado constante de inopia y que nace de la creencia en que el prejuicio es emitir un juicio instantáneo sobre algo. La mayoría de individuos que procesan esta creencia suele permanecer en un estado de indecisión constante para con las cosas ya que sin darse cuenta, no solo están rechazando el prejuicio si no que también están rechazando los sentimientos y sensaciones que les provoca el entorno por miedo a que estas formen parte de la articulación de un prejuicio. A esta posición la llamo el ateísmo sensible es decir "creer que no crees". O lo que es lo mismo, una artimaña del pensamiento que te hace creer que no prejuzgas en base al prejuicio de que todo juicio es un prejuicio.
Como ya hemos dicho un prejuicio es un juicio previo a la experiencia y un juicio, según la rae, es "formar opinion sobre algo o algien" o "afirmar, previa la comparación de dos o más ideas, las relaciones que existen entre ellas". Hay que tener muy claro esto. La identificación de las sensaciones que te genera algo o alguien y la comparación de estas para afirmar sus relaciones, no es un prejuicio.
-el titular amarillista: como conocer a alguien en 10 segundos
Al identificar generamos una "imagen sensible" o "emocional" de un simple instante y nos damos cuenta de que es prácticamente imposible definir ese instante. Una vez somos conscientes de ello podemos comparar las diferentes emociones sucedidas en instantes continuos para crearnos esa otra imagen abstracta e in-identificable sobre algo o sobre alguien. Es decir, afirmar las relaciones que existen entre esas diferentes emociones sucesivas.
Nunca podremos definir como es una persona pero si formar el mapa del matiz que nos producen sus proyecciones emocionales para elaborar miles de hipótesis de todos los aspectos de la personalidad de esa persona. Hipótesis extraídas de su propia emanación, no del prejuicio.
El prejuicio es una relación endogámica con nosotros mismos que nos impide conocer. En cambio, de la experiencia sensible podríamos escribir paginas y paginas, incluso libros para ayudarnos a delinear un solo instante. Al darse cuenta de esto el hombre inventó las figuras retóricas, la poesía, la mala utilización del lenguaje para crear una imagen que nos transmita una emoción mas concreta que las que ya tienen una palabra propia, o la contradicción que nos ayuda a comunicar la verdad que queremos transmitir a raíz de la fisura que se genera por la oposición de dos conceptos opuestos, que nunca acaban de serlo diametralmente. A mejor es un artista, mas nos acercará a uno de esos colores in-identificables de la paleta. La belleza nunca "brilla como el sol"
“El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto"
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