Por mucho que sepas la técnica del filtrado.
El degoteo que desecha la ansiedad entre dos frentes.
La respiración plexosolar que destila la angustia.
Por mucho que sepas hacerla invisible,
ella sigue ahí
y te pregunta como esa voz que desde una esquina desconocida de cualquier calle te llama al darle la espalda:
"sabes tu nombre pero ¿importa eso?
la mediocridad va a seguir filtrándose por todas las grietas
y a caer en espiral sobre cúmulos de risas absurdas
que destrozan con sus carcajadas todo lo que para ti es sagrado
y tu seguirás sus pasos hasta perder la capacidad de conmoverte,
porque de esto va todo,
de que los odies o los dejes pasar.
Ellos ganan siempre"
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