miércoles, 20 de diciembre de 2017

Mi experiencia con la masonería

Esto es una carta que escribí a una persona que me preguntaba a cerca de la masonería y que supuestamente tenía interés por ingresar en la orden. Como nunca he escrito un texto solido a cerca de mi experiencia con esta gran fraternidad de hombres libres y de buenas costumbres que ha arruinado mi juventud y no tengo ningún interés por seguir callado, lo comparto con quien quiera leerlo.

Hay que tener en cuenta que en esa epoca leía mucha mística y el remitente de esta carta era una persona bastante esotérica por lo que peco de usar cierto lenguaje que no usaría ahora ni loco.

Abrazo:




Buenas XX,

Voy a intentar contestarte lo más compacto que pueda pero aún así va a ser largo. Intentaré también evitar nombrs y detalles ya que no me parecen pertinentes. Considero que, después de todo, la experiencia masónica puede ser una gran experiencia para muchos y no tengo derecho a arruinársela a nadie. Aún así, mi experiencia no ha sido positiva en absoluto y la verdad es que dista mucho de la idea que puede tenerse a proiori sobre la masonería. Sobretodo si eres alguien sensible, como creo que es nuestro caso, que ve todo esto como una suerte de refugio elevado donde proyectar "las luces" en la construcción de una sociedad mejor y de un individuo más evolucionado.

Para ponerte en antecedentes te expondré un poco mi relación con la masonería desde mi absoluta ignorancia hasta ahora. También he de decir que no soy, en absoluto, anti-masón, de hecho soy pro-masonería si ésta fuera realmente lo que promete ser.

Yo crecí viendo en loop la película de Akira y jugando al Final Fantasy VII. Por lo general, el 93% de mis referentes son, en un grado u otro, referentes vinculados a la masonería. Toda mi infancia me la pasé en mi cuarto, jugando con monstruos y videojuegos ya que no era un chico muy popular y los niños del colegio solían meterse conmigo. Así que me empapé con todas estas historias y acabé creyendo que en algún lugar había un refugio desde el que se construía el mundo creando una familia de héroes que luchan para mejorar el mundo a través "del amor" (para un niño es un ideal muy grande y noble aunque escuchado por un adulto suene a película de serie B). El caso es que no empecé a entender lo que era la masonería hasta más o menos los 19. Ahí empecé a leer sobre el tema y me di cuenta de cuan influenciados estaban todos mis referentes por ella. Pero dejé el tema de lado porque se me antojaba como algo muy anacrónico y que, en caso de habitar el mundo que pisaba, debía ser demasiado elevado para un chaval de 19 sin dónde caerse muerto.

Unos años más tarde, sobre los 22 quizás, coincidí de fiesta con un individuo de unos 10 u 11 años mayor que yo. Sintonizamos bastante a cerca del tema que se estaba tratando y me dí cuenta que todo lo que estaba diciendo caía dentro de lo que recordaba y reconocía sobre el tema que nos atañe. En ese momento me dí cuenta de que la masonería atravesaba mi mundo mucho más de lo que imaginaba y, en cierto sentido, fue un rayo de esperanza para mi ya que en aquel momento era una suerte un nihilista convencido.

Poco a poco empecé a conocer a mucha gente nueva que parecía muy amable y agradable y empecé a verme involucrado en muchas actividades con estas personas. Era también la época en la que más actuaba y empezaba a ser visible en el mundo de la música.
Fueron pasando los días y al final empecé a darme cuenta de que formaba parte activa de algo raro que estaba pasando. Era una especie de peón en un tablero de ajedrez gigante. Empecé a descubrir que la mayoría de esas actitudes de amabilidad eran una espada de doble filo y que muchas veces una actitud macabra emanaba de ellas. Obviamente aún desconocía exactamente que estaba pasando y qué era "eso" macabro. Pero veía en su actitud que, bajo la apariencia de amabilidad, me estaban, hablando en plata, jodiendo. Fui rasgando poco a poco secretos al misterio: señales, toques, formas de comunicarse, etc. Y mientras pensaba que estaba tratando con una unidad (al fin y al cabo la masonería se presenta así), acabé descubriendo de que estaba en medio del fuego cruzado de, como mínimo, tres logias diferentes. En una guerra abierta y sin tomar partido.

En este punto tengo que hacer un paréntesis para hablarte de mi y de mis convicciónes:
Yo, como tu, siempre he tenido interés por lo oculto y siempre mantengo un pié en lo mágico porque hace que me sienta en casa y, a la vez, en un mundo abierto. No soporto las estructuras rígidas de pensamiento aunque sea una persona que tienda a totalizar en su discurso. Me parecen un absurdo e incompletas por definición. Así que voy siempre vagando sobre lo desconocido, que parece mágico hasta que es conocido y se revela como otra jaula de la que escapar. Por eso he sido también siempre muy radical y me ha encantado siempre lo más nuevo, porque es un terreno que aún no tiene suelo y que hay que ir construyendo sobre el paso.
Durante mi adolescencia fui un ateo convencido hasta que me pareció otra jaula y huí a campo abierto. Así que podría considerarme algo así como un "Gnostico agnostico" y aunque comprenda la raíz de todas las religiones, sería cínico decir que soy creyente.
Esto, sumado a mi convicción en la igualdad de género me situaba (y me sitúa) en tierra de nadie. Demasiado místico para las logias ateas, demasiado ateo para la GLE, demasiado algo para cualquiera que me mire.
Este "Gnosticismo agnostico" se manifiesta en todas las facetas de mi existencia, hasta el extremo de que parezco nunca encajar en ningún grupo. Estoy seguro de que habrás oído trajes a medida de mí, suelo caer muy mal a la gente en la distancia, pese a que quien me haya tratado más de 3 veces es muy poco probable que te hable mal de mí. Con mis amigos solíamos decir que soy "un betatester para las personas con prejuicios", cualquier persona mínimamente prejuiciosa suele odiarme al primer contacto.

Todo este inciso enlaza con lo que viene a continuación:

En esa guerra cruzada las cosas fueron poniéndose cada vez más y más tensas. Imagino que, al ser un personaje algo popular de Barcelona, todos los que podían enterarse de en que situación me encontraba acabaron enterándose. Lo que daba alas a cualquiera que quisiera abusar de mí.
Poco a poco todo el juego comenzó a tornarse en acoso. Desconocidos me asaltaban por la calle al son de "éste no sabe ni como se llama"  mientras cruzaba el paso de cebra. Gente que me gritaba por los balcones "¿PERO TU ERES TONTO? QUE POR AHÍ NO ES" en verano, mientras me comía un helado, con mis gafas de sol, por la calle. Gente que, cuando ya la cosa era muy angustiante y me tenia que ir al baño para tener algo de intimidad, me gritaba por el patio de luces "¿PERO ERES RETRASADO O QUE?". Gente que me decía "mira el perro como busca" mientras miraba discos en las maletas de vinilos... Así fin de semana tras fin de semana.
A todo esto yo en ese tiempo estaba con una chica, con la que recuerdo haber pasado muchas situaciones difíciles. En estas situaciones-tablero, solían meterse mucho con ella y ni se daba cuenta (esa amabilidad de doble filo). Recuerdo haber roto a llorar varias veces en el baño por eso.
El caso es que sé de primera mano que esta situación mía fue algo más grave de lo normal por estar en tierra de nadie, ser alguien público y con tendencia a caer mal. Conozco otros amigos masones que no han pasado todo esto y me han dicho que el problema es que "me he juntado con muy mala gente" pero vaya, esa es la pelota que se siguen tirando unos a otros. Así que, imaginarme a mi, creyendo que estaba en medio de algo que parecía ser maravilloso, pero sufriendo esas mierdas todos los fines de semana.
Durante ese periodo, yo intentaba estar lo menos posible en casa porque se estaba muriendo mi abuela de cáncer en el sofá y mi madre estaba muy deprimida. Así que la escena en mi casa era horrible y en la calle peor aún. De una claustrofobia inaguantable.
Esta situación siguió alargándose más de un año y empecé a entrar en reserva, porque más o menos comenzaba a distinguir quien era masón y quien quería serlo y no me parecía gente, ninguno de ellos, "iluminada". Por lo que empecé a negarme a colaborar y las situaciones empezaron a ser, cada vez, más duras.

Lo único que recuerdo con cariño de esa época fué un desconocido que se me acercó un día y me pregunto "¿Tu eres Adex verdad?, no te preocupes, en serio, todos hemos pasado por esto". Me pareció un gesto amable dentro de una Gran montaña de mierda.

Más tarde comprendí que la intención de todo esto es hacerte pasar miedo en una situación límite, pero yo, obviamente, ante una situación hostil no iba a colaborar. Además, solo sentí miedo una vez que no había dormido y algún graciosillo consideró oportuno hacerme la trabanqueta para esguinzarme la pierna derecha, por lo que seguí todo el día (o más) medio cojo y atendiendo a las vicisitudes (que realmente ese día fueron bastante bien preparadas y es el único día que me hace gracia recordar y al que le encuentro cierto encanto teatral). El resto de los días simplemente sentía angustia por pensarme de inteligente insuficiente para descifrar lo que pasaba y por ver que estaba rodeado de gente que parecía sí entenderlo y distaba MUCHO de ser alguien mínimamente "iluminado". Gente que a demás, disfrutaba de torturar a los aspirants.

A todo esto, esa persona con la que tuve el primer contacto decidió autoproclamarse mi padrino. Era de la GLE, de eso estoy seguro, porque siempre decía que teníamos que hacer una banda "solo de chicos, muy masculina" etc etc. Sus compañeros me decían que "no tenía que preocuparme de nada, que yo era un tío de puta madre" y ese tipo de cosas de las que me río ahora a toro pasado.
Siempre había evitado mandar ningún correo de contacto a ninguna obediencia porque me parecía obvio a todas luces que la cosa no funcionaba así y que era muy probable que fuera una trampa de las muchas que hay. Finalmente decidí hacerlo. Opté por la GLSE porque, como ya dije, sería inapropiado admitir que creo en uno de los dioses revelados y, a demás, en ese momento no entendía el "por qué" del impedimento a las mujeres y, aunque ahora, bajo el prisma de la tradición primordial, puedo comprenderlo, sigo sin compartirlo.
En fin, que al mandar ese correo, una de las primeras respuestas que recibí fué un contrato de confidencialidad para con la iniciación que iba a recibir. Me pareció un movimiento muy cínico para con la iniciación-claustrofobia que ya estaba teniendo, un intento de callarme legalmente a la desesperada y tenerme encadenado. Así que no contesté y dije que pretendía irme a Galicia a grabar un disco (cosa que era verdad aunque luego se frustró). Me llamaron alguna vez al teléfono pero contesté lo mismo (es muy gracioso que te llamen presentándose como "Buenos días, le llamo de la masonería").

Ésto creo que fué el detontante para la situación que se dió a continuación, donde ese "padrino mío", creo que intentó hacerme pasar con palanca por la GLE antes de que se iniciara mi proceso con la GLSE:


En el lapso de de unos meses, se murió mi abuela, mi novia se fue con mi mejor amigo y sucedió el acontecimiento que desbordó el vaso:
Todo parecía ir bien, era un nuevo fin de semana, el del Sonar, y salí a disfrutarlo. Me invitaron a pinchar en un sitio de after. Todo se fue desarrollando de una manera un poco loca. Una vez allí el Dj de anterior a mi se negaba a dejarme pinchar y el de después me presionó para que me fuera antes de terminar. Ahí me dí cuenta de que estaba otra vez metido en una mierda de esas.
Siguió pasando el finde y yo, muy quemado ya del pasado, me negué a colaborar más que nunca. Yo soy una persona a la que no le cuesta complacer a quien me pide algo de buena gana pero que, si alguien intenta que haga algo de manera colateral, sin pedírmelo abiertamente, siempre me voy a negar a colaborar, soy consciente de ese defecto mío. Soy un NO A TODO andante.
El caso es que el día y la noche se fueron sucediendo con presiones de todos lados para que hiciera o dejara de hacer tal o cual cosa y acabó conmigo muy enfadado, en la terraza de "els tres tombs", con un par de djs internacionales conocidillos, un par de amigos, y un matón inglés de polo Ralph Lauren que luego descubriría que era expresidiario (o una mierda de esas que no se si serían verdad o un cuentito para asustar). Me preguntaron si quería algo de beber y ante mi negativa insistieron, varias veces, hasta que acepté. Me trajeron una cerveza y al darle un trago se me fué la cabeza completamente, se me anuló la voluntad y me quedé como un muñeco de trapo que no puede comunicarse mas que balbuceando. Aprovecharon ese momento para hablar de como "cogen a una buena persona y la ponen a pinchar apretándole desde un lado y desde el otro a ver como reacciona" y, vamos, a desvelar que todo lo que había pasado era totalmente orquestado. En ese momento el gordo empezó a reírse de mí. A hacer como que hablaba en inglés pero en realidad no decía nada, para forzarme a decir "what" y ese tipo de expresiones que denotan que estás perdido y no entiendes lo que pasa.
En definitiva, fuí tan tonto para creer que si estaba con gente que eran "amigos míos", eso no iba a pasar si no fuera beneficioso para mi de algún modo. Así que me bebí la botella de un trago y me quedé semi inconsciente, no podía aguantar la cabeza erguida. El puto gordo expresidiario aprovechó para seguir riéndose de mi y me metió un cepillo de dientes en la boca ante las risas de todos (incluidos mis amigos). El efecto se me pasó en unos minutos, me levanté a duras penas y fuimos a otro bar. Se repitió la misma escena y, al no poder mantener las lagrimas me fuí al baño a dejarlas caer. Game over. Al salir, en un ademán de chulería (soy muy orgulloso, ese otro de mis defectos) me bebí la bebida de todos de un trago, así que uno de los djs exclamó "he is a yonkie" y el supuesto gran hombre de mi padrino me llevó a sentarme en una escalera que había frente al bar a decirme que cuando él era joven en esa escalera se sentaban todos los yonkis. Yo me levanté muy enfadado y exclamé que ese puto gordo no iba a decidir lo que yo era o dejaba de ser y le tiré la botella que tenía en la mano. Afortunadamente la botella rompió en mil cristales contra la pared y yo me lamenté por no haber podido siquiera darle. Mi supuesto padrino y otro amigo me sacaron de allí a toda prisa.

Ahora soy capaz de reconocer el efecto exacto de esa mierda que me bebí y sé que la he tomado, al menos, 4 o 5 veces más y que, en alguna de ellas, con el cerebro embotado, han aprovechado para grabarme hablando como un robot . A demás, se muy bien cuando lo he tomado porque todas las veces que he tenido esa sensación, al cabo de un rato, me ha dolido el hígado.

Para mi lo peor de esta historia no es todo eso, si no lo que viene a continuación:
Al día siguiente me desperté en casa de una amiga con uno de mis mejores amigos sentado al borde de la cama intentando convencerme de que había tenido un brote psicótico. Me pareció el gesto más vil de todos los que podían darse y, si a alguien tengo atravesado, es a ese lacayo invitaaaguas y pizzas de piña que, ni siquiera estaba en ese sitio y que tenía la soberana jeta de intentar convencerme de que me estaba volviendo loco y tenía que ir al psiquiátrico.

A partir de ahí me derrumbé, y caí en una depresión que me dejó en cama un año entero. No podía salir de la cama durante más de 4 horas al día. Viendo los minutos pasar en el reloj, para mi, estar vivo o estar muerto era absolutamente indiferente. Lo peor de todo es que seguía culpándome a mi mismo por ser tan estúpido de no haber descifrado el enigma. Me sentía con toda la responsabilidad de lo sucedido: "no haber sido tan chulo", "el problema es que no eres lo suficientemente listo"... Vamos, me tiraba encíma todo el bloque de granito. Eso, en combinación con mi orgullo (muy mala combinación) y una relación con una chica que, aunque la quería y no me parecía una carga, tenía "TOC, "trastorno evitativo" y "trastorno límite de la personalidad", acabó por consumirme.


Aunque, para mi, lo peor de todo aún estaba por llegar.
Necesitaba hablar con alguien y todo el mundo me esquivaba. Nadie quería hacerse responsable de escuchar lo que tenía que decir. Durante el año y medio siguiente solo me visitaron 3 amigos y puedo asegurar que la mitad de ellos lo hizo para tener la conciencia tranquila. En contrapartida, empecé a hablar abiertamente de eso cada vez que tenía un brote de ansiedad y más o menos ahí empieza mi faceta de "comunicador masónico".

Con mi supuesto padrino hablé un par de veces más y de hecho soy consciente de que hizo de maestro de ceremonias, de organizador, varias de las veces que, más adelante, decidí salir de casa para encontrarme con mis "amigos", porque los echaba de menos. Esas dos veces me encontré en situaciones similares hasta que uno de ellos me dijo "es que si no te gusta esto ¿para que vienes?". Ahí descubrí que no quedaba ningún vinculo con esa gente y empecé a aceptar mi condición.

Esas otras veces más que hablé con ese "mi padrino" le dije que estaba cansado de esta mierda de la masonería y de que me llamaran perro, y que no podía más con la ansiedad. Me contesto "¿de verdad crees que soi masón?" y un par de frases después se acabó la conversación.
Poco más tarde me bloquéo de todas las reds y un día, en persona, me contó una historia un poco absurda sobre que "la -humanidad- le había prohibido hablar conmigo" y que se habían puesto muy agresivos, unos amigos suyos mayores, diciéndole que YO NO.
Este hombre ya me había advertido varias veces de que tenía los dientes hechos una mierda, como augurando lo que me iba a pasar a continuación.
Cuando empecé a hablar abiertamente de la masonería tuve varios incidentes:
El primero fue un día que salí y al volver, me metí en la cama y desperté en mitad de la noche con una sensación muy rara en la boca. Al mirarme en el espejo tenía las encías burbujeando y había perdido el puente entre las dos últimas muelas.
No entendí que pasaba, fuí al dentista y creí que tenía alguna enfermedad horrible. La siguiente vez que me pasó, al llegar a casa, había un botella de "font del cabirol, aigua boixa" al lado de mi cama que no recordaba haber dejado ahí. Al beberla sentí la misma sensación, tiré la botella por el balcón, muy enfadado y se oyó una carcajada desde el edificio de al lado. Me hice ésta foto y fuí corriendo a lavarme los dientes. En ese momento ya sabía por donde iban los tiros.

https://www.instagram.com/p/BKVz7MUhmFa/?taken-by=adexizquierdo


Esto me ha pasado al menos una vez más. En mi propia casa. Y soy muy consciente de que en cuanto recibas este correo es muy probable que me pase de nuevo, pero no voy a dejar de hacer las cosas que creo por "miedo" y creo firmemente que nadie debería pasar por una experiencia similar a la mía y menos si lo que va buscando es hacer del mundo algo mejor.

Soy muy consciente también de que todo esto era "la travessa del dessert" y que como en Rocky 2 ahora debería volver yo, bajo mi propia voluntad, a reunirme con "mis queridos",  enfrentarme al malo final y vencerlo después de haber sido humillado en nuestro primer encuentro. A día de hoy creo que podría hacerlo perfectamente porque ya comprendo lo suficiente las reglas del juego pero ya no considero a ninguna de esas personas "mis queridos" y me niego categóricamente a formar parte de este escarnio.
De este circo que en realidad sirve de purga para que los iniciados descarguen sus frustraciones con los candidatos y a su vez estos repitan lo mismo cuando les llegue el momento.

Me parece el peor de los pecados llevar a un joven con ilusión a la puerta de sus sueños y cerrársela en la cara con cinismo y sadismo para que vuelva luego a buscar lo que tanto desea, dispuesto a sacrificar su dignidad y, probablemente, dejar alguna víctima por el camino.

Si de algo me ha servido esta experiencia es para dinamitar absolutamente todos mis sueños y expectativas sobre el futuro y ceñirme a habitar el mundo desde el presente lo mejor que pueda. Ahora mismo respeto mi soledad, aunque sigo teniendo algunos ataques de angustia a la semana y rompo a llorar alguna que otra vez al mes porque me asaltan los recuerdos, la pena por la perdida, la angustia y todo de una. Después de que el psicólogo me diagnosticara depresión se reveló , también, un TEPT de manual.
Pero esa es mi cruz y la llevo como puedo. Por mi parte no pienso pasar esta "prueba de fuego" para luego convertirme en otro verdugo más.

Para mi la masonería es como uno de esos collares de castigo para perros que te aprietan hasta que ya no puedes respirar y al soltarlo te pide el que lo apretaba que le des las gracias por haberte revelado la Gran experiencia de estar vivo.
Un proceso en el que, más que tu integridad, se testea que estés dispuesto a guardar el más absoluto silencio incluso ante las negligencias mas graves de la orden.
Se supone que debía ser una ritual de paso revelador y maravilloso y para mi fue una chapuza sádica y macabra que ha sepultado los pocos recuerdos agradables que tengo de los últimos 4 años sobre toneladas de mierda. Esos que se supone que son los mejores años de mi vida. Me quito el sombrero ante su buen saber hacer, si señor.

Con esto no estoy diciendo que no te acerques a la masonería, tengo amigos masones que no han pasado todo esto y parecen estar contentos con la orden. Imagino que mi cuadro fue muy extremo. Es posible que en tu caso pueda ser una experiencia muy reveladora. Simplemente te advierto que no te acerques a ello de una forma naive, idealista o ingenua porque masones hay muchos e ilumiados muy pocos.

Más allá de todo ésto, sigo estando atravesado por el universo masónico desde la infancia y no voy a dejar de leer al Von Rosenroth, a la Blavatsky, al Manly, a Crowley, y por supuesto a todos los filósofos y artistas que no son abiertamente masones pero que, de una manera u otra, actuan como catalizador del mismo mensaje. Como nuestro querido Nietzsche.

Eso si, que conmigo no cuenten para mantener el secreto de una sociedad de castigo y tortura porque yo no he firmado ningún contrato de confidencialidad y soy libre de decir lo que me venga en gana, sobretodo si atentan contra esos valores que defienden y que han olvidado por el camino. Soy un hombre libre y de buenas costumbres.

Triple abrazo masónico A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U amigo,

Adex

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. pues a ver si me cabalgo a tu hermana y te cuento si ladra. salu2 para ti y sali3 para ella.

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