martes, 6 de diciembre de 2016

Leviatán


Leviatán abrió sus brazos
como puertas infinitas, de par en par
que conocen todos los temores que destilas cuando duermes,
todas las salidas que están ahí, y no comprendes.

Leviatán abrió sus brazos pero no pudo abrazarte
ni siquiera veía a alguien tan insignificante
a alguien sordo,
a su propio lamento
a alguien perdido,
de puertas adentro.

Leviatán abrió sus puertas
porque siempre están abiertas
porque dibujan la magnitud y la altura del mundo
un mundo que es tuyo,
de puertas adentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario